Introducción a las lesiones deportivas
ARTÍCULO 1: INTRODUCCIÓN A LAS LESIONES DEPORTIVAS: Qué son y por qué ocurren
Las lesiones deportivas forman parte del camino de cualquier persona que practique actividad física de forma regular. Da igual si entrenas en el gimnasio, haces calistenia, corres, practicas un deporte de equipo o simplemente te mueves por salud: en algún momento aparecerán molestias, dolores o incluso lesiones. Entender qué es una lesión deportiva, por qué ocurre y cómo identificarla a tiempo es clave para progresar sin poner en riesgo tu salud.
Muchas personas confunden el dolor normal del entrenamiento con una lesión real, lo que provoca que sigan entrenando cuando deberían parar o, por el contrario, que se asusten ante sensaciones normales del cuerpo. En este artículo vamos a sentar las bases para comprender las lesiones deportivas desde cero.
Qué es una lesión deportiva
Una lesión deportiva es cualquier daño que sufre el cuerpo como consecuencia de la práctica de actividad física o deporte. Este daño puede afectar a músculos, tendones, ligamentos, huesos o articulaciones, y puede aparecer de forma repentina o progresiva con el paso del tiempo.
Las lesiones no solo aparecen en deportistas profesionales. De hecho, la mayoría de lesiones se producen en personas amateurs debido a errores como mala técnica, exceso de carga, falta de descanso o desconocimiento del propio cuerpo.
Una lesión deportiva implica una alteración del funcionamiento normal del tejido, lo que provoca dolor, limitación del movimiento o pérdida de rendimiento.
Diferencia entre dolor normal y lesión
Uno de los mayores errores en el entrenamiento es no saber diferenciar entre dolor normal y lesión. El dolor normal suele aparecer después de entrenamientos exigentes y se conoce como agujetas o dolor muscular tardío. Este tipo de dolor aparece horas después del entrenamiento, es generalizado en el músculo, disminuye con el movimiento y desaparece en pocos días.
En cambio, una lesión suele presentar dolor localizado y punzante, molestias durante el ejercicio, empeora con el paso de los días y limita el movimiento o la fuerza.
Aprender a escuchar al cuerpo es fundamental para no convertir una pequeña molestia en una lesión grave.
Lesiones agudas vs lesiones crónicas
Las lesiones deportivas se pueden clasificar en dos grandes grupos: agudas y crónicas.
Las lesiones agudas aparecen de forma repentina, generalmente por un mal gesto, una caída o un esfuerzo excesivo. Ejemplos comunes son esguinces, roturas musculares o luxaciones.
Las lesiones crónicas se desarrollan con el tiempo debido a sobrecargas repetidas. No aparecen de un día para otro, sino que empiezan como una molestia leve que se va agravando. Ejemplos típicos son las tendinitis o las sobrecargas musculares.
Por qué aparecen las lesiones en el deporte
Las lesiones deportivas no aparecen por casualidad. En la mayoría de los casos son el resultado de exceso de entrenamiento, falta de descanso, mala técnica, progresiones mal planteadas, falta de movilidad o desequilibrios musculares.
Cuando el cuerpo no está preparado para la carga que recibe, acaba fallando.
Importancia de detectar las lesiones a tiempo
Detectar una lesión en sus primeras fases puede marcar la diferencia entre parar unos días o estar meses sin entrenar. Ignorar el dolor o entrenar con molestias constantes suele empeorar la situación.
La prevención y la detección temprana permiten evitar lesiones graves, reducir tiempos de recuperación, mantener la constancia en el entrenamiento y proteger la salud a largo plazo.
ARTÍCULO 2: LESIONES DEPORTIVAS: Cómo identificarlas y evitar errores comunes
Las lesiones deportivas no solo afectan al cuerpo, también impactan en la motivación, la constancia y la progresión. Muchas personas abandonan el deporte por culpa de lesiones mal gestionadas que podrían haberse evitado con información básica y sentido común.
Qué se considera realmente una lesión deportiva
Una lesión deportiva se produce cuando un tejido supera su capacidad de adaptación. Esto puede deberse a un aumento brusco de carga, mala ejecución de ejercicios o falta de recuperación.
Las lesiones no siempre implican dolor intenso; a veces se manifiestan como rigidez, pérdida de fuerza o sensación de inestabilidad.
Dolor adaptativo vs dolor lesivo
El dolor adaptativo aparece cuando el cuerpo se está adaptando a un estímulo nuevo. Es normal y forma parte del progreso.
El dolor lesivo indica daño tisular. Entrenar con este tipo de dolor no genera adaptación, sino deterioro.
Lesiones agudas
Las lesiones agudas suelen aparecer por movimientos explosivos sin calentamiento, técnica incorrecta, fatiga acumulada o impactos.
Lesiones crónicas
Las lesiones crónicas se desarrollan poco a poco y suelen estar relacionadas con repetición excesiva de movimientos, falta de descanso o ignorar señales de alerta.
Factores que aumentan el riesgo de lesión
Dormir poco, mala alimentación, estrés, falta de movilidad y no trabajar zonas débiles aumentan significativamente el riesgo de lesión.
Por qué es vital actuar a tiempo
Actuar a tiempo no significa dejar de entrenar, sino adaptar cargas y mejorar la técnica. Una pausa a tiempo siempre será mejor que una lesión grave.
Entrenar con cabeza es la clave para progresar durante años sin romper el cuerpo.
